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CALIDAD
TOTAL o MADUREZ DE GESTIÓN
por
Pedro Hoyuelos P.
Profesor de la Universidad Adolfo Ibáñez
Fuente: El Observador Económico
La Administración
de la calidad se consideró tradicionalmente como parte de la función
de control en las organizaciones. Sin embargo, desde un tiempo a esta
parte, este concepto ha adquirido una relevancia especial y las empresas
están orientando esfuerzos en forma creciente hacia su realización
para mejorar el desempeño y lograr ventajas competitivas.
Al concepto mismo de
calidad se le da hoy una dimensión más amplia, por eso hablamos de
calidad total. Su mayor alcance incluye una gran preocupación por el
cliente; una búsqueda y análisis de toda la información necesaria
para mejorar los procesos de fabricación y las operaciones; y un estilo
de dirección que fomenta en el personal una disposición permanente por
mejorar la calidad en todas las tareas que realiza.
La preocupación por
el cliente ha tenido un gran desarrollo a partir del área de marketing;
identificación del cliente, de sus necesidades y de la forma de
satisfacerlas. Al hablar de calidad total, cada área de la
organización toma conciencia de las necesidades de sus propios clientes
internos, o sea, los departamentos con que se relaciona y a los cuales
debe satisfacer con sus productos o servicios.
Esto significa que
dondequiera se inicien los esfuerzos de calidad total, su difusión es
muy rápida y alcanza por esta vía no sólo a la totalidad de la
empresa, sino también a los proveedores externos.
Los sistemas de
información para la mejora continua de la calidad son un apoyo tan
importante para ésta que, incluso, muchas personas asocian la idea de
calidad total con el apoyo cuantitativo y los controles estadísticos.
En realidad, son herramientas analíticas que han tenido un tremendo
desarrollo a partir de técnicas provistas por la ingeniería
industrial, apoyadas por sistemas computacionales de creciente potencia,
rapidez y, al mismo tiempo, menor costo.
Los valores y
supuestos de cómo dirigir las personas en las empresas son un tercer
aspecto que debe ser considerado en el concepto amplio de calidad.
Se requiere un
personal creativo, innovador, dispuesto a asumir riesgos y comprometido
con los objetivos de la empresa para que proponga e implemente medidas
que apoyen la calidad buscada. Esto impone exigencias importantes a la
dirección superior, que debe abrir los canales de comunicación y crear
y mantener un clima de confianza, para fomentar la adopción de
decisiones en los niveles que favorezcan la mejora permanente del
desempeño. Esta labor refleja toda una filosofía de cómo administrar;
es un proceso de lenta maduración, muy frágil, especialmente en
períodos de crisis, pero indispensable para el logro de los objetivos.
El desarrollo organizacional se basa en estos mismos valores.
A pesar de la
popularidad de los programas de calidad total hay muchas experiencias de
empresas que, después de haber iniciado programas de este tipo, los han
abandonado, por considerar que los costos han sido superiores a sus
beneficios.
La razón de los
fracasos ha sido, generalmente, que ellas han descuidado, o no han
desarrollado adecuadamente, al menos alguno de los tres aspectos
explicados antes.
No se puede
considerar la calidad total como una herramienta adicional que está de
moda. Es un enfoque sistémico, cuya aplicación supone o refleja la
maduración de aspectos amplios en la administración de las
organizaciones.
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